Por: John Montilla
Hace mucho,
mucho
tiempo,
un niño
caminaba por un jardín
muy bonito donde habían muchas
flores hermosas
y de varios colores: rojo, amarillo,
naranja, rosado, blanco y violeta.
Pero lo que más le gustó al niño
fue mirar en el centro de ese jardín
un grande y hermoso árbol
con una puerta dorada
y en ella un
letrero que decía:
“Soy un árbol encantado,
si dices las palabras mágicas, lo veras.”
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| G.M. 2018 |
El niño trató de acertar el hechizo,
y probó con algunas palabras y frases mágicas
que les había escuchado a magos
y a payasos en los circos:
y a payasos en los circos:
- ¡ Abracadabra, pata de cabra ! , pero lo puerta no se abrió.
- ¡ Ábrete sésamo !, la puerta no se abría.
- ¡ Badabin badaboom ! , y la puerta seguía cerrada.
- ¡ De tin marin de do pin gue,
cucara macara, títere fue ! , y otra vez nada sucedió.
- "Ding dong dan, ¿ Panadero ya está el pan ?
pararan pan, pan." y nada, otra vez.
- "Aserrin , aserrán
los maderos de San Juan."
Pero la puerta no se abrió.
Entonces el niño rendido,
se tiró suplicante al piso y diciendo:
“ ¡ Por
favor, arbolito !
Y entonces se abrió la puerta dorada.
Todo estaba oscuro, meno un cartel
con letras brillantes que decía:
“Sigue
haciendo magia.”
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| G.M. 2019 |
“¡ Gracias arbolito !,
y se encendió dentro del árbol una luz
que alumbraba un camino que llevaba
a una hermoso prado lleno de juguetes y golosinas.
Entonces el
niño pudo llevar a todos
sus amigos a aquel árbol
y tener la mejor diversión del mundo,
y por eso se dice siempre que
"por
favor" y "gracias",
son las
palabras mágicas.
Adaptación de un cuento de Pedro Pablo Sacristán.
cuentoycobija.blogspot.com




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