Por. John Montilla
Gabriela llegó a casa diciendo que su profesora le
había pedido que tenía que llevar a la escuela una máquina de sumar.
- ¿Una máquina de sumar? -Preguntó su mamá- ¿Y eso
como se hace?, Quizás tu profe quiso decir que lleves una calculadora o un
computador.
Entonces la niña le dijo que su profesora le iba a
enviar unas fotos por el celular para que mire como era que tenía que hacer la
máquina de sumar.
Cuando llegaron las imágenes, vieron que era una idea
sencilla. Simplemente tenían que buscar la forma de instalar dos recipientes en
una pequeña caja con el símbolo de sumar en medio. Podían ser un par de vasos o
tarritos plásticos, tubos de cartón o pequeñas cajitas, en los que echarían,
una cierta cantidad de objetos y luego al juntarlos los niños tenían que decir
el total alcanzado al sumar los elementos.
Esa era la maravillosa máquina que los niños
necesitaban para hacer pequeñas sumas. Algo que parecía fácil de elaborar y
divertido para aprender.
Entonces con la ayuda de su mamá se pusieron a
construir la maquina de sumar para llevar a la escuela.
Al siguiente lunes los niños llegaron a la escuela,
y uno a uno fueron presentando sus trabajos.
María José había llevado una colorida cajita a la
cual le había pegado dos vasos plásticos con orificios en el fondo, a los
cuales le echaban unas fichas redondas que caían dentro de la caja y al
juntarse y contarlas daban el total de la suma.
David había usado dos tubos de cartón por el cual
arrojaba tapitas de gaseosa y así obtenía sus sumas.
Samuel había llevado a la escuela también, una
cajita con vasos plásticos para hacer sus sumas.
Por su parte Gabriela junto con su madre habían
usado dos tarritos plásticos de color rojo, y un tarrito blanco en el que caían
unas bolitas que usarían para las sumas.
Uno a uno fueron pasando, hasta que sólo faltaba un
niño que miraba asombrado las máquinas de sumar de sus compañeros. Tenía las
manos dentro de los bolsillos de su pantalón y se movía de manera intranquila. Por eso cuando su profesora lo llamo para que
presentara su trabajo, se puso un poco pálido, luego con un gesto un poco torpe
sacó las manos de los bolsillos y moviendo nerviosamente sus dedos dijo con
toda la inocencia del mundo:
“Profe, esta es mi maquina de sumar.”
PROCESO DE ELABORACIÓN DE UNA MAQUINA DE SUMAR DIDÁCTICA.
“Profe, esta es mi maquina de sumar.”
John Montilla.
Texto e imágenes. (11-IV-2020)
Imagen N°. 1 portada tomada de internet. (Pixabay)
cuentoycobija.blogspot.com














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