martes, 13 de septiembre de 2022

EN ALGUNOS AÑOS

 Por. John Montilla

Dentro de algunos años frente a la pantalla de un computador al mirar esta imagen, hija, quizás recuerdes la remota tarde en que tu padre te llevó a conocer no el hielo sino el calor del caribe y las playas de Santa Marta. El malecón por aquel entonces estaba en remodelación y por eso había adoquines de cemento, material de construcción y polvo por doquier. La playa había sido encerrada con hojalatas y sólo se permitía el acceso por ciertos lugares determinados, en cuya entrada había algunos agentes de policía pidiendo usar tapabocas como mera rutina de protocolo contra la pandemia del Covid 19. Ese incomodo elemento no tenía ninguna relación con el sol y el mar. Era un simple saludo a la bandera. Más crédito le di al vendedor ambulante que pregonaba “lleve la gafa, lleve la gafa, porque no están dejando entrar a la playa sin gafas.”

 Santa Marta no es ninguna aldea de casas de barro y cañabrava sino una ciudad costera de modernos y lujosos edificios y apartamentos construidos a la orilla de un mar, ya no de aguas diáfanas sino un tanto oscuras, quizás por culpa de los residuos de carbón diseminados en sus aguas. Pero esto no le quita la belleza a la que algunos llaman la bahía más linda de América. Todos los años por estas épocas, las playas se llenan de turistas que arman tremendo alboroto y para ellos se plantan carpas y sillas en la arena para cobrarles por ello a precio de oro. Después pasan los vendedores ofreciendo con estribillos y pregones cerveza, pescado frito, ceviche, gafas, masajes, paseos, trenzas y tanta vaina, uno se extraña de que no le vendan pailas, tenazas, clavos, tornillos o calderos, pero si venden baldes de juguete con su palita, su rastrillo y un moldecito de pez y de cangrejo. Te compré uno y con eso, Gabriela construiste varios castillos de arena; jugaste en la playa toda la tarde y por supuesto nadaste en las tranquilas olas del Rodadero. Si algún día, hija te sumerges en los recuerdos aquí dejo esta imagen y estas palabras que ninguna ola podrá destruir porque no están escritas en la arena sino esculpidas con el cincel del amor en nuestros corazones.

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John Montilla. Texto y fotografía (16-I-2022)

Apuntes para Gabriela 

jmontideas.blogspot.com.


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