Por. John Montilla
Pasaba por los corredores de la escuela, cuando vi que había un grupo de cuatro niñas alrededor de un chico más pequeño. Todas estaban con las manos alrededor de él. Cuando me acerqué más, pude comprobar que le estaban haciendo “gavilla” para intentar quitarle las púas vegetales que tenía en todo su uniforme escolar deportivo.¿Qué pasó? les pregunte y una de las niñas con toda
espontaneidad e inocencia me respondió.
-Él es el “niño erizo”.
Y prácticamente estaba convertido en eso; la cantidad de
semillas de la planta llamada comúnmente como “pegapega” alrededor de su cuerpo
eran muchas. Al parecer el chico había
estado rodando sobre esas plantas porque tenía adheridas esas púas en el pecho,
la espalda, la sudadera, medias, zapatos, incluso en el cabello,
Las niñas estaban haciendo todo su esfuerzo por ayudarle,
mientras el chico permanecía quieto y un tanto achantado por la situación
incomoda en la que estaba. Pero como el recreo ya había terminado las niñas
parecieron cansarse y corrieron a clase dejando al “niño erizo” en su encarte.
El niño se sacó la camiseta, quedó en camisilla, y comenzó
a sacudirla inútilmente. Esas semillas provistas de ganchos o arpones agudos no
caen de esa manera. Entonces decidí intervenir para ayudarle. Comencé a
arrancar una a una, pero vi que era un trabajo dispendioso, así que busqué
ayuda con uno de los celadores. Le pedí un cepillo de lavar, él me dijo que
tenía de casualidad uno por ahí, pero por más que lo buscó no lo encontró. Por
tanto, con la ayuda del chico, abrimos la camiseta contra la pared y raspándola
con un cuaderno viejo, pudimos deshacernos de las incomodas semillas.
Una vez limpia la camiseta le quité las púas de la
camisilla, y luego con el mismo cuaderno limpiamos la sudadera. El chico
ayudaba y se dejaba ayudar, mientras yo le hacía bromas diciéndole que él era
el niño erizo.
Cuando terminamos el chico puso una carita llena de gozo,
me dijo gracias, me dio la mano, estuvo a punto de darme hasta un abrazo, pero
se contuvo. Luego con toda satisfacción y orgullo dijo a manera de despedida.
- “Ya no soy el niño erizo”.
Y se fue corriendo para su clase.
***
John Montilla (1-VI-2023)
Relatos en mi camino
Fotomontaje: Imágenes tomadas de internet.
Historias en: jmontideas.blogspot.com

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