jueves, 22 de junio de 2023

EL NIÑO ERIZO

 Por. John Montilla

Pasaba por los corredores de la escuela, cuando vi que había un grupo de cuatro niñas alrededor de un chico más pequeño. Todas estaban con las manos alrededor de él. Cuando me acerqué más, pude comprobar que le estaban haciendo “gavilla” para intentar quitarle las púas vegetales que tenía en todo su uniforme escolar deportivo.

¿Qué pasó? les pregunte y una de las niñas con toda espontaneidad e inocencia me respondió.

-Él es el “niño erizo”.

Y prácticamente estaba convertido en eso; la cantidad de semillas de la planta llamada comúnmente como “pegapega” alrededor de su cuerpo eran muchas.  Al parecer el chico había estado rodando sobre esas plantas porque tenía adheridas esas púas en el pecho, la espalda, la sudadera, medias, zapatos, incluso en el cabello,

Las niñas estaban haciendo todo su esfuerzo por ayudarle, mientras el chico permanecía quieto y un tanto achantado por la situación incomoda en la que estaba. Pero como el recreo ya había terminado las niñas parecieron cansarse y corrieron a clase dejando al “niño erizo” en su encarte.

El niño se sacó la camiseta, quedó en camisilla, y comenzó a sacudirla inútilmente. Esas semillas provistas de ganchos o arpones agudos no caen de esa manera. Entonces decidí intervenir para ayudarle. Comencé a arrancar una a una, pero vi que era un trabajo dispendioso, así que busqué ayuda con uno de los celadores. Le pedí un cepillo de lavar, él me dijo que tenía de casualidad uno por ahí, pero por más que lo buscó no lo encontró. Por tanto, con la ayuda del chico, abrimos la camiseta contra la pared y raspándola con un cuaderno viejo, pudimos deshacernos de las incomodas semillas.  

Una vez limpia la camiseta le quité las púas de la camisilla, y luego con el mismo cuaderno limpiamos la sudadera. El chico ayudaba y se dejaba ayudar, mientras yo le hacía bromas diciéndole que él era el niño erizo.

Cuando terminamos el chico puso una carita llena de gozo, me dijo gracias, me dio la mano, estuvo a punto de darme hasta un abrazo, pero se contuvo. Luego con toda satisfacción y orgullo dijo a manera de despedida.

- “Ya no soy el niño erizo”.

Y se fue corriendo para su clase.

***


John Montilla (1-VI-2023)

Relatos en mi camino

Fotomontaje: Imágenes tomadas de internet.

Historias en: jmontideas.blogspot.com

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