viernes, 29 de marzo de 2024

LUNA

Por. John Montilla

- “Ahora sé porque se llama Luna.”

- ¿Por qué? Preguntó ella.

-Porque se aparece en mi clase cada mes- Fue mi respuesta-.



 Luna fue una de mis estudiantes con talento para dibujar. Pude percatarme que invertía mucho de su tiempo haciendo bocetos de dibujos en sus cuadernos, en su pupitre, o en cualquier papel. Nunca me disgustó eso. Al contrario, le pedía que me permitiera ver lo que estaba haciendo y la motivaba a seguir dibujando. A veces solía decirle: “Me da pena interrumpirla, pero también necesito que me preste atención a lo que vamos a hacer.”  Debo anotar que fue una estudiante destacada en mi clase, lo que había que hacer lo terminaba rápido y entonces ella proseguía con sus trazos.

Un día la vi comiendo semillas de girasol en el aula y le dije: “Girasol y luna, es un bonito juego de palabras que encierran un universo”.  Entonces le prometí un poema: esa idea dio origen al siguiente texto: 

Un día la vi comiendo semillas de girasol en el aula y le dije: “Girasol y luna, es un bonito juego de palabras que encierran un universo”.  Entonces le prometí un poema: esa idea dio origen al siguiente texto:

LUNA Y LAS SEMILLAS DE GIRASOL

En la clase de inglés, Luna mordisqueaba

tostadas semillas, festín que le encantaba.

Girasoles en sus manos, el sol en su mirar.

Dibujos en su cuaderno, ella se pone a pintar.

 

En la penumbra del aula, Luna resplandecía,

Mientras el girasol en sus labios florecía.

El sol celoso, envidiaba su destello,

Luna con su sonrisa, tenía la luz en su cabello.

 

Una semilla danzaba en su boca como una estrella,

un banquete lunar solo para ella.

En cada bocado, un rincón del universo,

Donde la luna y los girasoles tejían su propio verso.

 

Y mientras Luna devoraba su cielo dorado,

el sol se asomaba, un tanto preocupado.

¿Qué sucede cuando la luna se come un girasol ?:
¿Un eclipse de sueños o se enciende un farol?

 

Así entre semillas y un sol achantado,

Luna hacía dibujos de un reino encantado.

Que el sol no se apague, ni Luna deje de brillar.

Y que, con el lápiz en sus manos, un futuro luminoso, logre colorear

                                                      ***

El último día de clase la vi forcejeando con un chico de otro grupo por la posesión de una larga regla de madera, de esas que usan los profesores de matemáticas. Intenté resolver el asunto quedándome con la regla, pero no tuve tiempo porque Luna la soltó y el otro chico la tomó y se marchó rápido, ella parecía un tanto disgustada.  Quizás me hubiera servido el objeto para “medir la métrica” de los versos de este poema. Buena suerte Luna. Ojalá el futuro le depare irradiar con luz propia.

Gabriela pintando un nural

John Montilla (25-XI-2023)

Relatos de mis memorias

Fotografía: J.M

Historias: jmontideas.blogspot.com


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