Por. John Montilla
¿Por qué tengo que lavarme las manos?
Me preguntas en un tono entre pícaro e inocente.
Podría responder: “Porque no somos como los marranos”,
pero lo haré de manera más elocuente.
¡Lávate las manos, Gabriela!
Quizás le agarraste la cola a un gato,
o acaso te sonaste la nariz.
Tal vez tocaste la suela de tu zapato,
o fuiste al baño a hacer “pis”.
Tal vez recogiste en la calle un objeto curioso,
o aferraste una trajinada canasta en el mercado.
Quizás te untaste los dedos un mecato sabroso,
o se te escurrió entre ellos el dulce de un helado.
Quizás jugaste con tus primos a la pelota,
o ayudaste a tu madre en la cocina.
Tal vez tocaste a una tierna mascota,
o acariciaste las plumas a una gallina.
Quizás dibujaste con tiza en el pavimento,
o tocaste barandas y pasamanos,
o hiciste manualidades con pegamento,
o tal vez “toilet paper” tuviste entre manos.
Quizás acariciaste al perro de la vecina,
o sacudiste en la entrada el tapete,
construiste castillos de arena con tu prima,
o quien sabe tomaste monedas o un billete.
Quizás se te posó en la mano una mariposa,
O te untaste los dedos con pintura.
O al dibujar en el muro una rosa
posiblemente tocaste alguna basura.
Así que, lávate Gabriela las manos,
Reitero en estas líneas que acabo de escribir
Ten siempre cuerpo, mente y espíritu sanos.
Si feliz, saludable y tranquila quieres vivir.
John Montilla (19-VI-2024)
Apuntes para Gabriela
Fotografía e historias: jmontideas.blogspot.com




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