Por. John Montilla
El vendedor ambulante instalado frente a la clínica en la
que se encontraba internada mi madre, había dado los precios de sus productos:
Las empanadas a mil pesos, las papas rellenas a dos mil pesos, y las arepas de
huevo a tres mil pesos, Esto último era lo que quería la niña, quizás de unos
siete u ocho años. La mamá de la menor se puso a buscar y contar las monedas
que tenía en una trajinada carterita de color rosado y acto seguido se palpó
todos los bolsillos tratando de encontrar dinero en algún rincón olvidado de su
vestimenta para luego concluir diciéndole con cierta frustración a su hija:
“No me alcanza”.
El gesto de decepción en el rostro de la niña fue bastante
evidente, entonces decidí intervenir de forma cordial:
-Tome la arepa señora, yo se la pago.
La señora me respondió con un “Dios los bendiga”; tomó la
arepa y se la pasó a su hija al tiempo que le pedía que agradeciera por ello.
La niña así lo hizo y luego feliz se puso a comer.
La emoción de las personas que estábamos a esa hora
comiendo en la calle fue bastante evidente ante este pequeño cuadro de
inocencia infantil.
Cuando terminó, ella y su madre se dispusieron a cruzar la
calle. La niña alzó la mano en señal de
despedida, al tiempo que volvía a repetir con una vocecita repleta de ternura
“Muchas gracias, señor.”
Fue un episodio espontaneo y reconfortante para quienes
estábamos lejos de casa esa nostálgica noche de navidad.
***
Coletilla: “Ser buena papa” en Colombia, significa ser
buena persona con los demás.
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| Gabriela en Armenia -Quindío.2022. J.M |
John Montilla: (Neiva: 24 -Dic-2023)
Relatos en mi camino
Fotomontaje: Imágenes tomadas de internet
Historias: jmontideas.blogspot.com


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