Por: John Montilla
¿Alguien me quiere llevar a la ciudad una nevera?
Este aparato especial se puede cargar en la cartera.
Si viaja en un bus la puede poner en el asiento de al lado,
Y si le da hambre, la abre y le echa mano al pescado.
O quizás la pueda meter en su bolso o maleta
Y si hace calor, saca del congelador una paleta.
También se puede llevar en el bolsillo del pantalón,
Y se refresca “la cola” con juguito de limón.
Y si alguien decide llevarla en el sombrero,
se verá más elegante, ¡un modelo de caballero!
Y si siente que en algo en su cabeza le pesa,
abre la puerta, y saca de ella un helado de fresa.
Para quien quiera llevarla dentro de un calcetín,
con esa nevera repleta se dará un gran festín.
Y si el conductor le pide que le pague flete,
cubre los costos dándole tremendo filete.
Quien envuelva la nevera en un simple pañuelo,
estornudara luego con sabor a helado de caramelo.
Y si alguien se la cuelga de una bella corbata,
Se dará un banquete con rico pure de patata.
Y al osado que la lleve atada a una bicicleta,
en la subida puede comerse una rica chuleta.
También se puede llevar sujeta a dos patinetas,
e ir marcando el camino con migas de galletas.
Quizás, alguno a usted lo pueda tomar a risa,
al verlo llevar una nevera en el bolsillo de la camisa.
Pero a quien no le importa, le puede embutir en la jeta
un salchichón para que en asuntos privados no se meta.
¿Quién me ayuda con esta misión tan ligera?
Sólo necesito un valiente que cargue mi nevera.
Mientras encuentro quien me ayude con este desvarío,
Abro mi nevera y me tomo un refresco bien frío.
***
John Montilla (20-I-2025)
Divagaciones
Imagen: Leonardo AI generated
Historias: jmontideas.blogspot.com

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