miércoles, 19 de marzo de 2025

DOS HÉROES EN EL BOSQUE

 Por: John Montilla

“Mis héroes son y fueron mis padres, no me imagino teniendo a otras personas como héroes.” (Michael Jordán)

Un sábado de hace ya varios años, mi padre nos pidió a mi hermana y a mí que lo acompañemos a conseguir unas varas al bosque. En esos tiempos, había aún bastantes terrenos baldíos, y uno podía sin mucho problema internarse por los montes e ir a cortar árboles o conseguir leña.

 En aquella época, éramos aficionados a la lectura de revistas de aventuras ilustradas, como las de Kalimán, Águila Solitaria, Memín, Arandú, entre otras: por eso ya conocíamos el horario en que llegaban y se ponían a la venta en la librería: Los sábados.

 También sabíamos que, si nos demorábamos ese día en el bosque, al regresar, quizás la revista ya se habría agotado, porque eran muchas las personas que las compraban y no queríamos perdernos la aventura del momento, y mucho menos que se nos dañe la colección que teníamos.

 Por fortuna, el destino que había tomado mi padre para ir a conseguir lo que buscaba, pasaba por el parque central, y de allí a la librería quedaba muy cerca, así que nos pusimos de acuerdo con mi hermana, para al momento de pasar por allí, uno de nosotros correría a la librería y compraría el ejemplar.  Así lo hicimos, y con nuestra flamante revista nueva, subimos la “Loma de Mocoa” -un lugar muy bonito y popular de nuestra localidad- y luego, nos internamos en el bosque.

 A nuestros padres no les gustaba “que perdiéramos tiempo” leyendo esas revistas y mucho menos que gastáramos nuestros escasos ahorros en esas “baratijas”. Por eso, para evitar alguna reprimenda, la escondí debajo de mi camisa. Mientras marchábamos por el monte, me di cuenta que con el sudor de la caminada y el trajín de la irregular senda la podía estropear; por eso, yendo siempre detrás de mi padre que con su machete abría camino; me las arreglé para tratar de conservarla lo mejor posible.

 En el bosque internándonos, por caminos y trochas, y cuidando la revista, me picaba la curiosidad por leerla, pero fue casi imposible por la bendita presencia de mi padre y porque él nos mantuvo ocupados procurando que le ayudemos con lo que él había ido a conseguir.  A duras penas, pudimos ojear algunas páginas, y no hallábamos donde poner la revista para que no se eche a perder cuando sentimos que comenzó a caer una tenue llovizna. Creo que la acomodamos lo mejor posible, en el morral en el que mi padre había llevado algo de merienda.

Yo, ávido de lectura, no hallaba la hora de regresar a casa y sentarme tranquilo a leer mi revista. La cual protegimos ese día como un pequeño tesoro ante las inclemencias del lugar y la humedad. Al final, la portada, se arrugó un poco, pero logró salir de esa aventura en que la metimos.

 Aún recuerdo la portada de nuestro héroe Kalimán cayendo de cabeza en el vacío de un oscuro pozo profundo. Ese día La revista de Kalimán sobrevivió a la odisea del bosque verde y de caer en algunos de los charcos que cruzamos.  Aún conservo ese ejemplar comprado ese memorable día. Quien ya no está es mi otro héroe: mi padre, pero los recuerdos suyos siguen con nosotros.

 Si estuviera este día, le diríamos en casa:” Feliz Cumpleaños, padre.”

***

John Montilla (22-II-2025)

Relatos de mis memorias

Imagen:  Leonardo AI generated

Historias: jmontideas.blogspot.com

  

CHOCOLATEXTO

 Por: John Montilla

“Dame de tu vitamina A, B y C:

Abrazos, besos y chocolate.”  (Anónimo)

Te he regalado otro libro:

“Un perro llamado Chocolatosky”

y un tierno peluche que se le parece,

para que vivan aventuras imaginarias.

Que corran entre charcos de chocolate,

y salten entre nubes de azúcar y miel.

 

Constrúyele una casita con aroma de cacao,

Con paredes color galleta

y le diseñas un suave traje marrón

y una cama dulce como un caramelo.

 

 En una tacita de juguete

Le compartes chocolate hecho por la abuela,

Chocolate con amor, risas y cuentos,

Chocolate para ti, chocolate para mí.

 

Y cuando por la noche veas la luna,

redonda como un bombón,

cobijando la noche con un brillo dorado,

imagina que el mundo es una dulce crema

de bellas imágenes con bosques azucarados.

y luciérnagas irradiando una luz almibarada.

 

En esa travesía de imaginación acaramelada,

cuando tu alma, de chocolate tenga sed.

Piensa en estrellas de chocolate blanco,

y gotas de roció sabor a cocoa,

bailando sobre tu almohada

Recuerda que, en el mundo de la fantasía,

todo tiene sabor.

 

Cuando entres al mundo de los dulces sueños,

Agarra una chispa de chocolate y viento,

y deja que el aroma te guíe

hacia mundos de inocencia,

donde la magia nunca se apaga.

Y así, cuando las hojas de los calendarios vuelen en otoños alegres y nostálgicos.

Y las letras de las páginas de tu libro se hayan esfumado.

Y cuando tu perrito “Chocolatosky” se haya perdido en el bosque del tiempo.

Quizás este aroma a chocolate,

de un pequeño capítulo de tu niñez,

se quede eterno en tu memoria.

John Montilla (8-marzo-2025)

Apuntes para Gabriela

Texto e imagen: jmontideas.blogspot.com

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