Por: John Montilla
“Mis héroes son y fueron mis padres, no me imagino teniendo a otras personas como héroes.” (Michael Jordán)
Un
sábado de hace ya varios años, mi padre nos pidió a mi hermana y a mí que lo
acompañemos a conseguir unas varas al bosque. En esos tiempos, había aún
bastantes terrenos baldíos, y uno podía sin mucho problema internarse por los
montes e ir a cortar árboles o conseguir leña.
En aquella época, éramos aficionados a la lectura de revistas de aventuras ilustradas, como las de Kalimán, Águila Solitaria, Memín, Arandú, entre otras: por eso ya conocíamos el horario en que llegaban y se ponían a la venta en la librería: Los sábados.
También sabíamos que, si nos demorábamos ese día en el bosque, al regresar, quizás la revista ya se habría agotado, porque eran muchas las personas que las compraban y no queríamos perdernos la aventura del momento, y mucho menos que se nos dañe la colección que teníamos.
Por fortuna, el destino que había tomado mi padre para ir a conseguir lo que buscaba, pasaba por el parque central, y de allí a la librería quedaba muy cerca, así que nos pusimos de acuerdo con mi hermana, para al momento de pasar por allí, uno de nosotros correría a la librería y compraría el ejemplar. Así lo hicimos, y con nuestra flamante revista nueva, subimos la “Loma de Mocoa” -un lugar muy bonito y popular de nuestra localidad- y luego, nos internamos en el bosque.
A nuestros padres no les gustaba “que perdiéramos tiempo” leyendo esas revistas y mucho menos que gastáramos nuestros escasos ahorros en esas “baratijas”. Por eso, para evitar alguna reprimenda, la escondí debajo de mi camisa. Mientras marchábamos por el monte, me di cuenta que con el sudor de la caminada y el trajín de la irregular senda la podía estropear; por eso, yendo siempre detrás de mi padre que con su machete abría camino; me las arreglé para tratar de conservarla lo mejor posible.
En el bosque internándonos, por caminos y trochas, y cuidando la revista, me picaba la curiosidad por leerla, pero fue casi imposible por la bendita presencia de mi padre y porque él nos mantuvo ocupados procurando que le ayudemos con lo que él había ido a conseguir. A duras penas, pudimos ojear algunas páginas, y no hallábamos donde poner la revista para que no se eche a perder cuando sentimos que comenzó a caer una tenue llovizna. Creo que la acomodamos lo mejor posible, en el morral en el que mi padre había llevado algo de merienda.
Yo, ávido de lectura, no hallaba la hora de regresar a casa y sentarme tranquilo a leer mi revista. La cual protegimos ese día como un pequeño tesoro ante las inclemencias del lugar y la humedad. Al final, la portada, se arrugó un poco, pero logró salir de esa aventura en que la metimos.
Aún recuerdo la portada de nuestro héroe Kalimán cayendo de cabeza en el vacío de un oscuro pozo profundo. Ese día La revista de Kalimán sobrevivió a la odisea del bosque verde y de caer en algunos de los charcos que cruzamos. Aún conservo ese ejemplar comprado ese memorable día. Quien ya no está es mi otro héroe: mi padre, pero los recuerdos suyos siguen con nosotros.
Si estuviera este día, le diríamos en casa:” Feliz Cumpleaños, padre.”
***
John
Montilla (22-II-2025)
Relatos
de mis memorias
Imagen: Leonardo AI generated
Historias:
jmontideas.blogspot.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario