Paolita no había asistido a clases la semana anterior.
Por eso cuando regresó al colegio
su profesor le preguntó la razón de su ausencia
y ella había respondido:
y ella había respondido:
- “Me fui con mi mamá al médico, porque tengo una molestia
en el oído.”
Además, había agregado:
- “El médico dijo que tengo un bichito, pero no me lo
pudieron sacar y déjeme le cuento algo raro profe, yo siento que ese bichito me
esta diciendo cosas en el oído.”
A su profesor le pareció gracioso la forma en que lo contó,
por eso le siguió preguntando.
- ¿El bichito te dice cosas?
-Si señor dijo la chica: “Me dice cosas, y sabe qué, me
dice cosas bonitas.”
- ¿Cosas bonitas? - El profesor se extrañó un poco- ¿Cómo cuáles?
- Me dice que soy una niña linda y que tengo una voz muy
dulce.
-Aaahh- Su profesor seguía sorprendido- ¿Y no te duele el oído?
- Un poco- Respondió la jovencita- Y a ratos me sudan y me
tiemblan las manos.
- ¿Y qué otras cosas
te ha dicho ese bichito? – El profe seguía preguntando.
-Me ha cantado pedacitos de bellas canciones, y me ha dicho
que mis ojos son como dos manantiales de aguas claras.
Su profesor ahora más interesado en el asunto, se había
quedado pensando, entonces ella había agregado:
-Ahora no puedo dormir tranquila y siento que el corazón me
late más fuerte. ¿Será grave esto que me pasa? Tengo que volver al médico para
que me saquen ese bicho de mi oído.
Claro que sí le había respondido su profesor, y de paso le
preguntó: ¿Ya le contaste eso a tus padres?
-No señor, ellos no lo saben, quizá puedan pensar que me estoy
volviendo loca. Sólo se lo he contado a usted.
Entonces su profesor le aconsejó: ¡Pues vas a tener que
contárselo; ellos te pueden ayudar!, ¿Te molesta el bichito para hacer las
tareas?
-Un poquito, sobre todo si me acuerdo de esas cositas que
me dice.
-Pues tienes que intentar concentrarte en la tarea,
mientras encontramos como solucionar este problemita.
Y luego el profe se había retirado con una sonrisa para ir
a hablar con otro estudiante. Creía ya saber la razón de la molestia, pero no
tenía el remedio, nadie lo tenía: A Paolita, se le había metido por el oído el
bichito del amor.
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| G.M |
John Montilla. Texto
Fotomontaje N°. 1, con imágenes tomadas de Pixabay


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