lunes, 27 de enero de 2020

Sueños de niños

Por. John Montilla

“Y dándole el imperio de los sueños,
le dio el imperio de la poesía”
                                              Pedro Picatto.

 J.M  

Durante la semana, la profesora de español les había dejado de tarea a los niños que escribieran sobre un sueño que hayan tenido durante la noche. 

El viernes, había sido seleccionado como el día en que cada uno leería su sueño. Llegada la fecha de la clase de compartir las lecturas uno a uno había ido narrando las cosas que habían soñado.

Un niño contó este raro suceso: Dijo que soñó que un pequeño lagarto multicolor se había metido en su cuarto, entonces él, muy asustado, había llamado a su papá para que le ayude, su papá no había tenido más remedio que matarlo y que cuando lo hizo y lo tiró por la ventana, el lagarto se había vuelto gigante.

Otro niño dijo que soñó que estaba en un pequeño pueblo extraño y que todos lo perseguían porque querían quitarle los zapatos.

Un chico de mirada vivaracha contó que él había soñado que un avión se caía de punta y que donde cayó se enredó con un montón de tela y no se hizo nada, entonces dijo, me desperté y me di cuenta de que me había caído de la cama envuelto en las cobijas. Todos se rieron de su ocurrencia. 

N°.2

Uno niño que usaba unas gafas grandes narró que el había soñado que el miró a una rosa roja convertirse en pajarito y salir volando por el jardín.

Una niña de bellos crespos dijo tiernamente: Yo soñé que había una vez un conejo que vivía triste porque no tenía nombre.”


N°.3
Luego otra niña relató que soñó que había un gato grande y de color azul, en la ventana de una vecina gorda y gritona, y que cuando ella se asomó a la ventana, al ver el extraño gato se asustó y grito duro, entonces el gato también chilló, y pegó un gran salto dejando en el ambiente un rayo de luz azul.

Pero, sentado en la parte de atrás del salón, había un niño silencioso, frotándose  nervioso los cabellos y casi que a punto de llorar, dijo con voz tímida, cuando le tocó su turno, que no había hecho la tarea, “que él no había soñado nada.” Y entonces la profesora lo regaño duramente en frente de toda la clase, pero lo que ella no sabía es que él ni siquiera tenía donde dormir.


John Montilla. Texto e imágen N°1.  Pixabay 2.y 3.
cuentoycobija.blogspot.com

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