Por:
John Montilla
“Lloran,
lloran los guaduales
Porque también tienen alma.” (Garzón y Collazos)
Una
sombría noche de septiembre
el viento murmuraba historias de dolor
Cuatro luces jóvenes, en el brillo más
radiante de la vida,
se
habían apagado abruptamente.
Con
la complicidad de las sombras,
destellos
de maldad
habían
arrojado un manto oscuro de aflicción.
Las
palomas blancas temerosas habían arropado entre sus alas a sus hijos.
- ¿Por
qué cesan las estrellas de brillar aquí? –
Le
había preguntado un niño
a
una nostálgica mariposa nocturna que lloraba
junto
a luciérnagas inertes como faroles extintos de otros tiempos.
-Aquí,
pequeño amigo, alguien olvidó que cada vida es un universo.
Había
respondió la mariposa con alas de cristal roto.
Los
ojos del niño se llenaron de lágrimas
al comprender
el dolor que se tejía entre las ramas de los guaduales.
Cuatro
estrellas pintadas en el lienzo de la existencia
Había
sido borradas en el acto cruel de un eclipse sin fin.
Con
tiernos susurros y mirando al cielo
el
niño había sacado un puñado de semillas
y
las había esparcido por los aires
con
el sincero deseo que en ese campo
irrigado con la humedad de las lagrimas
germinen
las flores de la esperanza.
John
Montilla (29-IX-2023)
Divagaciones
Imagen: Facebook, Naive Art Extraordinaire.
jmontideas.blogspot.com


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