sábado, 15 de junio de 2024

DIEZ PARA GABRIELA

Por. John Montilla

Hoy hace diez,

diez años llenaste

mi vida ..

de luz y de aroma;

diez años oyendo la gloria del canto.

Como un alegre sueño

volaron diez,  

diez años, sobre los papeles,

y acabo la planilla y pienso diez minutos:

¡Qué son diez años para la vida de una estrella!

El reloj me dijo: diez de la mañana,

más de diez segundos. 

Diez miradas,

durante diez minutos.

Diez, siete, nueve, cinco;

vi diez, los que hasta ahora fueron nueve.

Se remolca diez “años hacia la decena,

hacia otro más allá.

Diez horizontes.

Diez abriles,

Diez flores despertando al amanecer.

Por ti:

Diez horas de rudo trabajo

Diez batallas,

otras diez, otras cien, otras quinientas.

Siempre.

Te quiero a las diez de la mañana,

que al cabo de diez años,

he vivido diez años

diez de dulce.

Compañía.

***

Mano derecha de Gabriela estampada. 2020

ADENDA: “Diez para Gabriela” es un texto  construido mediante la lectura de varios poemas que tenían la palabra “diez” y tomando de ellos un verso o frase de algunos poetas como Amado Nervo, Pedro Bonifacio Palacios, Alfonsina Storni, Luis Cañizal de la Fuente Leandro, Fernández de Moratín, Góngora, Manuel de Zequeira, Jaime Sabines, Jorge Riechmann, Lope de Vega, César Vallejo, Gerardo Diego, Teófilo V. Méndez Ramos, Vicente Huidobro, César Vallejo, Antonio Ros de Olano, Mario Benedetti, José de Diego, entre otros.

 ***

John Montilla (11-V-2024)

Divagaciones

Fotografía: J.M  (Fotomontaje con imágenes tomadas de internet.

Historias: jmontideas.blogspot.com

viernes, 14 de junio de 2024

DIEZ INSTANTES

 Por. John Montilla

Uno, verte el primer día.

Dos, no despertarte por temor a tu llanto.

Tres, prometerte que te cuidaría.

Cuatro, sentir mi corazón y el tuyo palpitando tanto.

Cinco, pensar en tu nombre: Gabriela

Seis, la alegría por ser tu padre

Siete, saber que algún día irías a la escuela.

Ocho, eres luz que le dio más vida a tu madre.

Nueve, el ser que más hemos amado.

Diez años hoy y ojalá muchos más a tu lado.

¡Feliz Cumpleaños, Gabriela!

*** 

John Montilla (9-VI -2014)

Apuntes para Gabriela

Fotografía e Historias: jmontideas.blogspot.com 

Cuentoycobija.blogspot.com

ODA A LOS BALONES EN EL TEJADO

 Por. John Montilla

En los tejados de las casas,

en canales de dormidos edificios,

en techos de taciturnas iglesias,

en polvorientos y húmedos silencios,

en los bordes del olvido,

en las cornisas de tiempos inmemoriables,

reposan callados los balones perdidos.

Balones que alguna vez fueron el alma de un juego,

que fueron esencia de risas, gritos y sueños,

ahora yacen en la soledad de los tejados,

olvidados por el tiempo,

y por un mundo moderno que pasa de prisa.

 

Lejanas las épocas en que los niños llenaban la calle,

correteando con algarabía el redondo juguete.

Ahora que está llena de llantas y pitos,

los niños con miedo corren para cruzarla.

El cemento ha devorado el verde de los campos,

y es casi prohibido jugar en las plazas.

El prado sintético ha reemplazado las canchas.

Ya no chapotea la pelota en un charco,

Ya la lluvia no cae en los arcos.

 

Los últimos balones abandonados en los techos

ya perdieron los cálidos abrazos infantiles

y languidecen abrasados por los rayos del sol.

Nadie los arropa en el frío del invierno.

En los altos rincones

recuerdan con nostalgia

a las doñas malhumoradas vestidas con batas floreadas

que salían a reclamar por los balonazos en las puertas.

Ya no se ve la queja en la vecindad por el vidrio roto

y tampoco a “don tremebundo” salir en calzoncillos

a atrapar el balón que le dañaba la siesta.

Ya no se ven a los niños treparse en los muros

o saltarse la cerca para ir a rescatar el balón que fue a parar al solar del vecino;

Y de paso bajarse unas naranjas.

Ya no hay solares,

Tampoco hay naranjas.

 

Esta casi extinta la imagen de un chico trepado en una escalera tratando de rescatar un balón que cayó en un tejado.

Los que cayeron hace décadas en rincones olvidados,

permanecen en el exilio.

Envejecen con el musgo de los años.

Quizás soñando en que una mano salvadora

los rescate,

Los arroje de nuevo al suelo,

para volver a rodar libres por las calles de antaño.

 

El balón ya no vuela a los cielos,

buscando anidar en un tejado;

atrapado en un cuadrilátero de cuerdas,

como un pájaro triste ha quedado enredado.

 

Gabriela:2024

Coletilla.

 La última vez que rescaté un balón de un tejado,

trepado en una vieja mesa de madera

Y con una vara que armé atando tres pedazos de palo;

obtuve como recompensa esta frase de uno de los chiquillos

que había pedido mi ayuda:

“Gracias, por rescatar nuestro balón,

Usted, ha salvado nuestra infancia.”

*** 

Gabriela. 2024-Mocoa 
John Montilla (11-V-2024)

Divagaciones

Fotografías: J.M  (Fotomontaje con imágenes tomadas de internet.)

Historias: jmontideas.blogspot.com

MIX AZUL

 Por. John Montilla

La niña de la lámpara azul.

Cuando escribió su libro azul

Como en el cuento de barba azul.

…en una tarde azul y proletaria,
de blusa azul.

Con ese traje azul de seda clara

en rosa, azul y luna.

Y estaba azul tu alma como el cielo.

cúspide de lo azul.

Azul el ancho horizonte;

ante la azul lejanía.

Y todos ven el lucero
que en el azul va tras ella:

Cercáis de azul la luz que al sol envía;

Se viste el cielo del mejor azul
y de rosas la tierra,

contra tu tierra azul,

toda el agua se hace azul.

mi alma de azul tiene sed.

de agua azul, 

…diamantes en azul terciopelo...

…danzan sobre la yerba
azul de fantasía,

… movimiento,
en un solo color
azul, el azul quieto.

en el azul, con frescos sueños.

El azul se ha dormido

en el azul paraíso

*** 

Gabriela:2024

ADENDA: “Mix Azul” es un texto  construido mediante la lectura de varios poemas que tenían la palabra “azul” y tomando de ellos un verso o frase de algunos poetas como Pedro Piccatto. José María Eguren, Lope de Vega, Pablo Neruda, José María Hinojosa, Antonio Machado, Manuel Reina, Medardo Ángel Silva, Alejandro Sux, Alfonsina Storni, Amado Nervo, Luis Gonzaga Urbina, entre otros.

John Montilla (2- VI- 2024)

Apuntes para Gabriela (Divagaciones)

Imagen e historias: jmontideas.blogspot.com

NIÑA VENDEDORA DE PLÁTANOS

 Por. John Montilla

El sol se ocultaba y les cedía su espacio a las primeras sombras.

El silencio iba ganando terreno en el mercado.

Pero en la semi penumbra se podía vislumbrar aún el color.

El colorido de las frutas.

El verde de los limones,

El amarillo de las naranjas y los bananos maduros.

El naranja de las jugosas papayas.

El terroso de las yucas

Y las diversas tonalidades de los plátanos colgados

en sus soportes de madera:

Verde, verde amarillento, el radiante amarillo

y el tono oscuro que iba cubriendo a los más añejos.

En este ambiente vi a una niña de unos ocho años de edad,

Acompañada de otros dos niños un tanto menores que ella.

Le pregunté, qué quien atendía allí.

“Yo vendo me respondió “la chiquilla con su voz infantil firme y segura.

Le pedí un kilo de plátanos maduros.

“Vale tres mil pesos” dijo la niña.

Agarró una bolsa plástica,

Se la colgó del brazo y se subió al entablado para poder alcanzar los plátanos allí colgados.

Estaban un poco altos para ella.

Pero, aun así, con sus manitas forcejeó con dificultad hasta arrancar uno a uno, tres plátanos que metió en la bolsa.

Mientras hacía eso me hablaba que su mama estaba por allí en el mercado haciendo una diligencia y que no demoraba en regresar.

Con prontitud llevó los plátanos a la pesa que estaba en el piso lejos del alcance de mi vista.

Luego dijo con voz firme.

“Un kilo”.

La penumbra ya casi no permitía mirar bien las cosas.

La vivaz chiquilla recalcó:

“Si quiere puede comprobar usted mismo”, dijo, al tiempo que me pasaba la bolsa con los plátanos.

Estuve a punto de reírme, pero me contuve, le respondí simplemente que le creía todo, mientras continuaba atento a sus palabras y gestos.

Le pagué la cantidad exacta para evitar ponerla a buscar dinero para que me dé las vueltas.

Para escucharla otro poco, le pregunté por bananos.

Ella ni corta ni perezosa, corrió a señalarme las frutas, y me hizo la oferta:

“Mi abuela me dijo, que de estos grandecitos diera cinco por dos mil pesos.”

Luego agarró un gajo de bananas más pequeñas y me ofreció:

“Estos también se los dejó a dos mil pesos.”

Como las sombras ya iban ganando mucho más terreno, le prometí volver al día siguiente.

El sol salía para los niños, su madre venía ya en camino.

Me marché gratamente impresionado por las competencias matemáticas y comunicativas de la niña. En el futuro quizás se vuelva una gran comerciante.  Yo veo de manera positiva que un niño aprenda a desenvolverse de esta forma.

Recordé a un amigo que cierta vez me dijo:

“Mi hijo no sería capaz de ir a vender las empanadas que yo vendí cuando era niño.”

***

John Montilla. (4-V-2024)

Relatos en mi camino

Fotomontaje 1: Imágenes tomadas de internet.

Imagen 2: Generada con Leonardo AI

Historias: jmontideas.blogspot.com

NOVENTA Y CINCO

  Por: John Montilla Padre. Atado aún a unas muletas, me conformo con los recuerdos. La fecha del calendario familiar dice que hoy cum...