miércoles, 19 de febrero de 2025

LA CAMISETA VINO TINTO

 Por: John Montilla

El primero de enero del año 2025 te pusiste tu camiseta nueva color vino tinto.

La cual tenía un estampado del personaje “Harry Potter” con su varita mágica en las manos.

Su magia resultó efectiva porque la camiseta desapareció.

Ese día toda la familia fue al rio a refrescarse en sus aguas.

La noche anterior habíamos estado reunidos para recibir el año nuevo.

Cenamos, e hicimos algunos juegos para divertirnos.

Cuando se iban a rifar algunos detalles tú te me acercaste y a manera de lamento me dijiste:

“Yo nunca me he ganado una rifa”.

La dinámica consistía en agarrar de un sombrero una ficha con la palabra “SI”, escrita en ella.

En mi primer turno tuve la suerte y agarré la ficha ganadora.

Te abracé y al instante te dije: “el premio es para ti”

Te alegraste mucho y me diste otro abrazo.

Al rato, llegaste contenta hacía mí, mientras me decías:

“Me gané otra rifa, tenía que adivinar una letra y acerté:”

La respuesta era la “H”; la letra muda o silenciosa como le dicen algunos.

Así estabas cuando te diste cuenta que ya no tenías tu camiseta vino tinto.

“Mi mamá me va a regañar.” Murmuraste.

Yo respondí: “Tranquila, aún no la des por perdida.”

Íbamos de regreso en motocicleta al río.

Cuando se la sacó la había dejado entre las piedras, distante de las cosas de los demás.

Tuvimos que caminar de vuelta el sendero.

A pesar de que ya iba cayendo la tarde, aún había bastante gente en el río.

Eso es buena señal, te dije:” Nadie se atreverá a tomar tu camiseta, porque hay bastantes prendas tiradas entre la arena y las piedras.”

Mientras caminábamos de regreso al río, me contaste como fue que un perro pequeño mordió a uno de tus primos cuando jugaba en la arena.

Yo repliqué que por eso era que no me gustaban los perros.

La mayoría de personas ya iban saliendo del río.

Eso mermaba las esperanzas de rescatar tu prenda extraviada.

Una exalumna salió corriendo al sendero y me regaló una cerveza y un abrazo de año nuevo.

Por fin íbamos llegando al pozo donde habíamos estado.

Un gran tronco que atravesaba el camino por los aires y que estaba sostenido en las alturas entre gruesas ramas era como una especie de portal de entrada; aunque desde que lo vi, tuve el temor de que nos fuera a caer encima.

Llegamos a la pequeña playa, y a primera vista no vimos nada en la arena.

Hemos perdido el tiempo, el viaje, la caminada y por supuesto la camiseta, me dije.

Pero, luego unos pasos más allá, casi escondidas entre las piedras, vimos tus cosas: Habías olvidado no sólo tu camiseta vino tinto, sino los shorts y una gorra rosada.

Les sacudimos la arena, te pusiste la gorra, y nos fuimos de regreso a casa. Repetiste la lección aprendida ese primer día del año.

“Cuando salga en grupo debo dejar las cosas junto con la de los demás.”

Y luego ya con otro semblante, me preguntaste: ¿Me compras un vasito de mango biche?”

La magia de la alegría también había regresado a ti.

***

John Montilla (1-enero-2025)

Apuntes para Gabriela.

Texto y fotografía: jmontideas.blogspot.com

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