Por: John Montilla
La raspa (o caída, le llaman
algunos) era un juego - o es porque de vez en cuando tiene uno la grata
sorpresa de ver a niños disfrutando de él- que consiste en frotar o “raspar” y
hacer caer por turnos un cromo o lámina, una carta de naipe, una tarjeta con
dibujos animados u otra cosa parecida desde un andén, un asiento, un mueble
bajo, banca de cemento o madera con el objetivo de que “la ficha” lanzada caiga
encima del elemento que está en el suelo y así poder ganar ya sea únicamente el
elemento “tocado” o todos los que estén
en el piso, según se hayan acordado las reglas de juego.
Existe la variante de ganar
cuando cae a la distancia menor a un geme o una cuarta, esto se calcula con las
manos de cada jugador. En una partida pueden participar cuantos jugadores se
quieran. Por supuesto jugando a la raspa se pueden apostar también canicas,
dulces o diversidad de baratijas.
No hace mucho alguien
rememoraba este juego de antaño y me contaba que lo sabía jugar apostando
envolturas o “papeles” de confite que solían recoger en las calles. Con
nostalgia me decía: “Como en esos tiempos nuestros padres no tenían cómo y por
lo mismo no nos daban ni para los confites nos tocaba ir por las calles sobre
todo cerca de las tiendas para recoger los papeles, limpiarlos, a veces
lavarlos y “plancharlos” para que se vieran bonitos.” “Algunos de esas envolturas solían conservar
por varios días esos olores sabrosos del dulce.”
Los colores y diseños de
antaño eran bien bonitos, mucho mejor que los de ahora, quizás los dueños de
las fábricas sabían que los niños de antes disfrutábamos tanto del dulce como
de la envoltura. Ahora, así los hagan con los colores más psicodélicos, las
nuevas generaciones ya ni siquiera los determinan; bastante trabajo tenemos con
pedirles que por lo menos los echen en el cesto de la basura. Una simple
envoltura de papel jamás le ganará el duelo a la infinidad de colores que les
brinda un dispositivo electrónico. Una realidad amarga que toca digerir,
mientras los dulces papeles de confite se arrastran por las calles llevados por
los vientos de los nuevos tiempos.
John Montilla: Texto y fotografías
Relatos de mis memorias.
Historias en: jmontideas.blogspot.com
(12-VII-2023)


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