jueves, 21 de noviembre de 2024

CORAZONES PARA LUCIANA

Por: John Montillla  

“La infancia conoce el corazón humano.”  (Poe)

Con un crayón naranja, la pequeña Luciana dibujó un corazón en uno de los afiches de publicidad que estaban pegados en las paredes de la droguería; el farmaceuta la contempló no molesto,  sino más bien curioso y le hizo gestos de comprensión y cariño. Esos sentimientos son las que Luciana, una niña de cinco años oriunda de Bucaramanga, quien había nacido con el labio y paladar hendido, despertaba en quienes la observaban; ella con su inocencia y ternura pintada en su rostro invitaba a que le abrieras tu corazón y le regalaras una sonrisa. Minutos antes, mientras caminabamos hacía la droguería por las calles de Bogotá, su mamá me contó que a la niña hace unos meses le habían hecho una cirugía previa, pero por desgracia algo no salió bien, el procedimiento médico falló y no se pudo corregir la fisura, por eso, ahora ellas estaban en la capital con la esperanza de devolverle su sonrisa.

A Luciana, “le gustan las barbies y el color  rosado”, me cuenta mi hija, y también “le gustan los corazones”, por eso lleva casi siempre pijamas con estampados que representan esa figura y también le gusta dibujarlos. La bella y alegre niña, ajena de alguna manera a su proceso médico juega tranquilamente con mi hija. Ellas interactuan de manera tan inocente que enternece, ellas están libres del prejucio que la mayoria de la gente tiene cuando miran a un niño que tiene dicha condición física. Mi hija que ahora es plenamente conciente del asunto, asume el hecho de forma tan natural que en ningún momento, ni siquiera repara en ello, pero si sabe que Luciana está allí porque acudira a una cita médica que cambiara para siempre una faceta de su vida.

Gabriela & Luciana. Bogotá-2024

Me imagino a la pequeña Luciana “la que ilumina”, retornando al refugio-hogar donde están hospedadas dibujando corazones en las paredes durante su trayecto, como en un cuento infantil dejando su rastro de amor para que el mundo sepa que ella pasó por allí. La imagino en su casa estampando con corazones cuadernos, libros, muebles, armarios, las puertas de las habitaciones y poniendo el calor de su marca en la puerta de la nevera. La visualizo sentada a la mesa del comedor rayando las servilletas y dibujando un corazón en la sopa con su cuchara.-a algunos adultos le gusta que les dibujen corazones en el café- Luciana tiene ese don de estampar corazones, pero lo más significativo es que logra plasmar su corazón en el corazón de quienes llegan a conocerla.

El día señalado para su cirugía llegó, su cita era a la una de la tarde, tuvo que ayunar durante toda la mañana, ignoro las peripecias que habrá hecho su madre para engañarle el hambre, pero para mala fortuna, en la revision médica previa, le detectaron una infección gripal y los médicos la descartaron. Todos los corazones de Luciana, de seguro no alcanzaban para llenar la “descorazonada” que debió sentir su madre al recibir la inesperada noticia; imagino la tristeza con que debieron recibir en su casa el mensaje porque esperaban en familia estrenar en el año venidero la sonrisa de Luciana.

Desde la distancia le envío un abrazo de esperanza a la pequeña Luciana, si algún día la vuelvo a ver le pediré que me obsequie una sonrisa porque su corazón ya me regaló . ¡Envienle ustedes también sus oraciones y sus nobles corazones !

***

John Montilla (17-XI-2024)

Apuntes para Gabriela

Imagen e historias: jmontideas.blogspot.com

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