Por: John Montillla
“La infancia conoce el corazón humano.” (Poe)
Con un crayón naranja, la pequeña Luciana
dibujó un corazón en uno de los afiches de publicidad que estaban pegados en
las paredes de la droguería; el farmaceuta la contempló no molesto, sino más bien curioso y le hizo gestos de
comprensión y cariño. Esos sentimientos son las que Luciana, una niña de cinco
años oriunda de Bucaramanga, quien había nacido con el labio y paladar hendido,
despertaba en quienes la observaban; ella con su inocencia y ternura pintada en
su rostro invitaba a que le abrieras tu corazón y le regalaras una sonrisa.
Minutos antes, mientras caminabamos hacía la droguería por las calles de
Bogotá, su mamá me contó que a la niña hace unos meses le habían hecho una
cirugía previa, pero por desgracia algo no salió bien, el procedimiento médico
falló y no se pudo corregir la fisura, por eso, ahora ellas estaban en la
capital con la esperanza de devolverle su sonrisa.
A Luciana, “le gustan las barbies y el
color rosado”, me cuenta mi hija, y
también “le gustan los corazones”, por eso lleva casi siempre pijamas con
estampados que representan esa figura y también le gusta dibujarlos. La bella y
alegre niña, ajena de alguna manera a su proceso médico juega tranquilamente
con mi hija. Ellas interactuan de manera tan inocente que enternece, ellas están
libres del prejucio que la mayoria de la gente tiene cuando miran a un niño que
tiene dicha condición física. Mi hija que ahora es plenamente conciente del
asunto, asume el hecho de forma tan natural que en ningún momento, ni siquiera
repara en ello, pero si sabe que Luciana está allí porque acudira a una cita
médica que cambiara para siempre una faceta de su vida.

Gabriela & Luciana. Bogotá-2024
Me imagino a la pequeña Luciana “la que
ilumina”, retornando al refugio-hogar donde están hospedadas dibujando corazones
en las paredes durante su trayecto, como en un cuento infantil dejando su
rastro de amor para que el mundo sepa que ella pasó por allí. La imagino en su
casa estampando con corazones cuadernos, libros, muebles, armarios, las puertas
de las habitaciones y poniendo el calor de su marca en la puerta de la nevera. La
visualizo sentada a la mesa del comedor rayando las servilletas y dibujando un
corazón en la sopa con su cuchara.-a algunos adultos le gusta que les dibujen
corazones en el café- Luciana tiene ese don de estampar corazones, pero lo más significativo
es que logra plasmar su corazón en el corazón de quienes llegan a conocerla.
El día señalado para su cirugía llegó, su
cita era a la una de la tarde, tuvo que ayunar durante toda la mañana, ignoro
las peripecias que habrá hecho su madre para engañarle el hambre, pero para
mala fortuna, en la revision médica previa, le detectaron una infección gripal
y los médicos la descartaron. Todos los corazones de Luciana, de seguro no
alcanzaban para llenar la “descorazonada” que debió sentir su madre al recibir
la inesperada noticia; imagino la tristeza con que debieron recibir en su casa
el mensaje porque esperaban en familia estrenar en el año venidero la sonrisa
de Luciana.
Desde la distancia le envío un abrazo de
esperanza a la pequeña Luciana, si algún día la vuelvo a ver le pediré que me
obsequie una sonrisa porque su corazón ya me regaló . ¡Envienle ustedes también
sus oraciones y sus nobles corazones !
***
John Montilla (17-XI-2024)
Apuntes para Gabriela
Imagen e historias:
jmontideas.blogspot.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario