miércoles, 19 de febrero de 2025

EL PEZ DIABLO PASEADOR

(Parodia)

Por: John Montilla


El hijo de la diabla, cara de espantajo

Subió esta mañana desde muy abajo

Con fauces de sombra y linterna a la moda.

Dijo emocionado, “iré arriba a ver esa joda.”

 

- ¡Pez Diablo no subas! le grita mamá,

Pero él no hace caso y nadando se va

 

Halló en el camino, a un tiburón vecino

Y le dijo-amigo escualo-sigue mi destino

“Allá en la altura hay luz y calor,

Ya estoy aburrido de tanto negror”

 

En su travesía miró a un jovial calamar,

quien con su tinta se puso a pintar.

“Compadre artista, ven sin temor,

dicen que allá arriba la vida tiene otro color.

 

En la larga subida se topó a un pulpo elegante,

de tonos oscuros y también brillantes.

Este le dio ochos abrazos y un manual de consejos:

“Que si miraba una red se hiciera bien lejos.”

 

Miró a las medusas brillar de amarillo.

Pasó junto a rayas, y le dijo un pez martillo.

“Si vas para el cielo ten mucho cuidado,

porque de allá te pueden caer los clavos.”

 

Subió un poco más y encontró un pez espada,

Quien le dio un agudo consejo a cambio de nada.

“Ten mucho cuidado si quieres ver el cielo,

Un tesoro brillante, puede ser un anzuelo.

 

Una noble ballena de tamaño imponente,

le dijo con voz profunda y tono prudente:

“Lo esencial es invisible a los ojos”- diablito-

Lo leí en el libro de “El Principito.”

 

Una tortuga centenaria y con gran experiencia,

le habló con voz sabia y mucha paciencia.

"Si vas a la cima, no olvides tu hogar,

pues todo viajero debe saber regresar."

 

 En su recorrido vio un pez colorido,

de franjas naranjas y rostro divertido.

“Soy el payaso, y que en serio te avisa,

que por allá arriba, no todo es color de risa.”

 

Pero el pez diablo atrevido, sin miedo y sin pena,

subió dando saltos persiguiendo la arena

¡Yo quiero ver el sol, y quitarme este frío!

¡Estoy ya cansado de vivir en un pozo sombrío ¡

 

Vio peces volar, sintió el oleaje,

y al fin en la playa acabó su viaje.

Sus fuerzas mermaban, su aliento acabó

y un niño en la arena al pez recogió.

 

***

Y en lo profundo del mundo abismal:

“No subas, mi hijo, que acabaras mal.

La penumbra es tu vida, no vayas al sol.

La luz es la sombra que me inunda de dolor.

 

*** 

John Montilla (16-II-2025)

Divagaciones

Fotomontaje con imágenes tomadas de internet.

Historias: jmontideas.blogspot.com 

¿QUIÉN ME LLEVA UNA NEVERA?

Por: John Montilla

¿Alguien me quiere llevar a la ciudad una nevera?

Este aparato especial se puede cargar en la cartera.

Si viaja en un bus la puede poner en el asiento de al lado,

Y si le da hambre, la abre y le echa mano al pescado.

 

O quizás la pueda meter en su bolso o maleta

Y si hace calor, saca del congelador una paleta.

También se puede llevar en el bolsillo del pantalón,

Y se refresca “la cola” con juguito de limón.

 

Y si alguien decide llevarla en el sombrero,

se verá más elegante, ¡un modelo de caballero!

Y si siente que en algo en su cabeza le pesa,

abre la puerta, y saca de ella un helado de fresa.

 

Para quien quiera llevarla dentro de un calcetín,

con esa nevera repleta se dará un gran festín.

Y si el conductor le pide que le pague flete,

cubre los costos dándole tremendo filete.

 

Quien envuelva la nevera en un simple pañuelo,

estornudara luego con sabor a helado de caramelo.

Y si alguien se la cuelga de una bella corbata,

Se dará un banquete con rico pure de patata.

 

Y al osado que la lleve atada a una bicicleta,

en la subida puede comerse una rica chuleta.

También se puede llevar sujeta a dos patinetas,

e ir marcando el camino con migas de galletas.

 

Quizás, alguno a usted lo pueda tomar a risa,

al verlo llevar una nevera en el bolsillo de la camisa.

Pero a quien no le importa, le puede embutir en la jeta

un salchichón para que en asuntos privados no se meta.

 

¿Quién me ayuda con esta misión tan ligera?

Sólo necesito un valiente que cargue mi nevera.

Mientras encuentro quien me ayude con este desvarío,

Abro mi nevera y me tomo un refresco bien frío.

***

John Montilla (20-I-2025)

Divagaciones

Imagen: Leonardo AI generated

Historias: jmontideas.blogspot.com

LA "TEACHER" DE LAS MARIPOSAS “BLUE”

 Por: John Montilla

La "teacher" llegó elegante un día a la “school”,

con un vestido “white” y un estampado muy “cool”:

Unas delicadas y bellas mariposas de color  “blue”

que alegraron la clase y le dieron un toque “new”.

 

Un estudiante le dijo con una radiante “smile”

¡”Teacher” debería ser modelo, tiene mucho “style” !

Ella  volaba en clase, como los adornos de su “dress”,

haciendo que olvidaran el cansancio y el “stress”

 

Con ella "English" era como jugar con nuevo “toy”,

su energía contagiaba a cada “girl” y a cada “boy”.

Cada clase era como abrir un regalo “surprise”,

llevaba a sus "students" a sentirse “in the paradise”.

 

Sus lecciones son claras como el sol “in the day”,

Ella irradia ternura como las flores en el mes “May”

Nos enseña que “apple” es fruta, y “dog” es un “friend”,

Y que cuando algo se acaba se escribe  “end”

 

Es nuestra profesora, no es una “rock star”,

pero nos canta historias con su voz y su “guitar”.

En las alas de los sueños nos lleva a volar “in the sky”,

de personas como ella, nunca quieres oir un “bye”.

***


John Montilla (15- I- 2025)

Divagaciones

Imagen: Leonardo AI generated

Historias: jmontideas.blogspot.com

LA CAMISETA VINO TINTO

 Por: John Montilla

El primero de enero del año 2025 te pusiste tu camiseta nueva color vino tinto.

La cual tenía un estampado del personaje “Harry Potter” con su varita mágica en las manos.

Su magia resultó efectiva porque la camiseta desapareció.

Ese día toda la familia fue al rio a refrescarse en sus aguas.

La noche anterior habíamos estado reunidos para recibir el año nuevo.

Cenamos, e hicimos algunos juegos para divertirnos.

Cuando se iban a rifar algunos detalles tú te me acercaste y a manera de lamento me dijiste:

“Yo nunca me he ganado una rifa”.

La dinámica consistía en agarrar de un sombrero una ficha con la palabra “SI”, escrita en ella.

En mi primer turno tuve la suerte y agarré la ficha ganadora.

Te abracé y al instante te dije: “el premio es para ti”

Te alegraste mucho y me diste otro abrazo.

Al rato, llegaste contenta hacía mí, mientras me decías:

“Me gané otra rifa, tenía que adivinar una letra y acerté:”

La respuesta era la “H”; la letra muda o silenciosa como le dicen algunos.

Así estabas cuando te diste cuenta que ya no tenías tu camiseta vino tinto.

“Mi mamá me va a regañar.” Murmuraste.

Yo respondí: “Tranquila, aún no la des por perdida.”

Íbamos de regreso en motocicleta al río.

Cuando se la sacó la había dejado entre las piedras, distante de las cosas de los demás.

Tuvimos que caminar de vuelta el sendero.

A pesar de que ya iba cayendo la tarde, aún había bastante gente en el río.

Eso es buena señal, te dije:” Nadie se atreverá a tomar tu camiseta, porque hay bastantes prendas tiradas entre la arena y las piedras.”

Mientras caminábamos de regreso al río, me contaste como fue que un perro pequeño mordió a uno de tus primos cuando jugaba en la arena.

Yo repliqué que por eso era que no me gustaban los perros.

La mayoría de personas ya iban saliendo del río.

Eso mermaba las esperanzas de rescatar tu prenda extraviada.

Una exalumna salió corriendo al sendero y me regaló una cerveza y un abrazo de año nuevo.

Por fin íbamos llegando al pozo donde habíamos estado.

Un gran tronco que atravesaba el camino por los aires y que estaba sostenido en las alturas entre gruesas ramas era como una especie de portal de entrada; aunque desde que lo vi, tuve el temor de que nos fuera a caer encima.

Llegamos a la pequeña playa, y a primera vista no vimos nada en la arena.

Hemos perdido el tiempo, el viaje, la caminada y por supuesto la camiseta, me dije.

Pero, luego unos pasos más allá, casi escondidas entre las piedras, vimos tus cosas: Habías olvidado no sólo tu camiseta vino tinto, sino los shorts y una gorra rosada.

Les sacudimos la arena, te pusiste la gorra, y nos fuimos de regreso a casa. Repetiste la lección aprendida ese primer día del año.

“Cuando salga en grupo debo dejar las cosas junto con la de los demás.”

Y luego ya con otro semblante, me preguntaste: ¿Me compras un vasito de mango biche?”

La magia de la alegría también había regresado a ti.

***

John Montilla (1-enero-2025)

Apuntes para Gabriela.

Texto y fotografía: jmontideas.blogspot.com

LA HUIDA DEL POLLO GRILLO “MERLANO”

 Por: John Montilla

Vísperas de navidad.
Mi hermana me envió este mensaje:
“Ahí te mandé un pollo para un almuerzo”
Con una postdata:
“Le das un plato de sancocho a tu hermano.”
Como ya era tarde lo dejamos en la terraza.
Hicimos un corral improvisado con la rejas de lo que alguna vez fueron las cunas de los bebés de la casa.
Ya clareando el día soñe que estaba en el campo.
Escuchaba ladridos de perros,
y el cacareo alterado de un gallo.
En la maraña del sueño me acordé del ave.
Entonces mé desperté y me levanté rápido.
Los cacareos sonaban desesperados.
“Algo le pasa al pollo”, escuché decir a mi doña que minutos antes había acabado de llegar de su turno nocturno del trabajo y por eso andaba descalza.
Perdió segundos valiosos mientras encontraba las sandalias.
Cuando ella llegó a la terraza ya era tarde.
El gato había asustado al pollo.
Este a pesar de la altura se había tirado desde la terraza.
No necesitó sabanas para descolgarse.
Se colgó de sus alas.
Mientras nos vestiamos para salir a la calle.
El fugitivo se dio a la huida.
El vecino de enfrente, vio un rayo de plumas grises pasar ante sus narices.
Dijo: “Ese pollo cayó de la terraza y pasó hecho un tiro calle arriba.”
Dobló la esquina próxima y se escabulló.
“Quizás corrió para el terminal a agarrar un bus,
y regresarse para Puerto Asís.” dije yo.
Comenzó a llover.
Dejar de dormir, mojarse, para ir a corretear un pollo arisco en la calle, no era un plan emocionante.
Decidí corretearlo en moto, pero ni rastro del fugitivo.
El sancocho se perdió.
Mi doña le había preguntado a un borracho sentado en un andén.
“Vecino usted vio a un pollo pasar corriendo por aquí.”
El borracho se había quedado lelo y mejor se había metido otro trago.
Mojados y decepcionados regresamos a casa.
“Debimos haberle dado de baja anoche.” Dijimos.
Una amiga, experta en torcer pescuezos , estaba durmiendo cuando le escribimos.
Ella dijo: Me hubieran llamado, yo hubiera venido a ejecutar al “Grillo Merlano.”
Ella también perdió su plato de sancocho.
Dimos el asunto por concluido.
Cuando contamos el suceso en el grupo familiar dio sólo para risas.
Mi hermano que esperaba el almuerzo refunfuñó:
“Lo hubieran amarrado.”
Asunto olvidado.
Pero cuatro días después llega una noticia.
Veo a mi doña llegar entre risas.
¡Adivina qué!, me dice.
Hice un gesto de duda.
Y ella me cuenta:
“Acabo de ver al “Grillo Merlano”.
¿Dónde? , pregunto curioso y reido.
-En la escuela del cabildo indígena.
Al minuto le pasé el dato a mi hermano,
,de casualidad también estaba el amigo que me lo había traido a casa.
Organizamos un bloque de captura y fuimos por él.
Cuando llegamos lo vimos picotear el máiz que mi doña cuando lo vio, le había dejado regando.
Cuando el ave nos vio se alertó.
Dijimos va a estar dificil agarrarlo.
Lo comenzamos a rodear y la cosa estuvo bien facil.
Al primer intento el fugitivo se metió en los baños y quedó encerrado.
Podriamos decir que casi lo agarramos k…ando.
Estaba hambriento y más delgado.
Lo pusimos de nuevo en su jaula.
No creo que llegue al año nuevo.
Aunque la verdad me gustaría indultarlo.
***
Postdata:
Cuando nuesta amiga “tuerce-pescuezos” leyó la crónica preguntó:
“ Y aún sigue vivo el “Grillo Merlano”.
***
John Montilla (29-XII-2024)
Relatos en mi camino.
Fotomontaje con imágenes tomadas de internet.
Historias: jmontideas.blogspot.com

NOVENTA Y CINCO

  Por: John Montilla Padre. Atado aún a unas muletas, me conformo con los recuerdos. La fecha del calendario familiar dice que hoy cum...