Por: John Montilla
“Usted ha sido mi profe favorito de toda la vida.” Lesly Rocío
O.
Siempre he pensado que todos llevamos en el recuerdo a
aquel profesor que nos enseñó a leer y escribir. Mi maestra se llamaba Mirian Rúales, nunca
más volví a saber de ella, pero le guardo eterna gratitud. Por pura
coincidencia mi hija Gabriela tuvo como primera profesora a una persona amable
y cariñosa y que también tiene el nombre Mirian y fue ella quien aparte de
nosotros como padres, la primera persona que le señaló el camino de las primeras
letras en el hogar infantil.
Con ella dio los pasos iniciales del saber, pero no
aprendió a leer porque era muy pequeña. Luego pasó a grado preescolar en el
colegio en el que alguna vez estudié y en el que ahora trabajo, también
encontró allí a una persona muy entregada su profesión y cariñosa con los
niños. Allí subió otros peldaños que la acercaron más al maravilloso mundo de
las letras.
Después pasó a primero, la tuvimos unos pocos días en el
colegio y por diversas razones decidimos matricularla en una escuela privada,
allí por supuesto tuvo otra profesora. La ruta a su aprendizaje iba bien, pero
todo se fue al traste con la aparición de la pandemia del Covid-19. Ella al
igual que muchos niños terminó tomando clases frente a la pantalla de un
computador. Viví en carne propia las vicisitudes de las “clases virtuales”,
tanto así que al final en casa nos cansamos y decimos desvincularla de la
escuela y terminé haciendo por mi cuenta el trabajo de enseñarle a leer y
escribir. A veces mi hija me da las gracias por eso; creo que sin lugar a dudas
todos sus profesores hicieron su aporte y con nostalgia me quedo pensando que
la pandemia le quitó a ella la mágica experiencia de algún día tener que
recordar a su profe de la escuela que le enseñó la “entrada al saber”.
John Montilla: Texto y fotografía (30-I-2022)
Apuntes para Gabriela
jmontideas.blogspot.com


























